Otro amor

amoreslibertarios.com
Amor en libertad
sin reglas impuestas
sin 1-2-3-4
sin presión ni posesión
sin ansiedades ni miedos
sin ceguera
sin moldes ni etiquetas
amor constelado
Amor consciente
voluntario
con soltura
amor como el aire
multiforme
e x p a n d i d o
infinito
fresco
vivo
Amor compañero
transparente
luminoso
que nos florece
amor de lagrimas dulces
compartido
amor que respira, que nutre
Amor en presente y caminando.

Magia

Rafael era ilusionista. El día que lo conocí ambos estábamos trabajando. Yo tenía que entrevistarlo para un reportaje sobre la magia y él tenía la misión de convencerme de que su acto era más que una ilusión.

Antes de que la cámara estuviera lista, nos sentamos uno frente al otro para romper el hielo. De inmediato sus ojos negros me atravesaron. Rafael dijo que sus habilidades le permitían conocer mis miedos y mis anhelos. Se me escapó una risa nerviosa y él levantó su mano señalando mi cabello. Sentí una sacudida. Ya no estaba en medio del foro. Regresé en el tiempo a esa misma mañana, en el elevador de mi edificio, cuando los dedos de Diana jalaban mi cabello mientras mordía mis labios queriendo exprimirles todo su jugo.

Mi mente se dejó llevar y descubrí que Diana no era ella, o al menos no sólo ella. Era Luisa y sus tiernos besos en la frente. Era July y su mano traviesa bajo mi falda. Era Alicia y su piel mojada sobre la mía. Eran los ojos enamorados de Lola y el llanto alegre de Jonás cuando decidimos mudarnos juntos. Era Adán estallando en risas en medio del placer de sentirlo dentro. Estaba también la felicidad de Mina la noche que me contó, emocionada, que se había vuelto a enamorar, estaban los gritos de Fany cuando logró andar la calle entera en la bicicleta que le regalé en nuestro aniversario.
Era todo aquel que alguna vez me hizo temblar de gozo y todo aquel que me ha hecho sonreír tan sólo con existir. Todas sus huellas resurgían húmedas para recorrerme completa el alma y materializar esos trocitos de divinidad.

Un grito anunció que todo estaba listo para comenzar la grabación.

Volví al foro en medio de un éxtasis místico. Me temblaban las piernas. Sabía que no era un sueño, que había sido real. Incluso a kilómetros y años de distancia pude comprobar el poder del amor que aún nos unía. Sé que todos lo sentimos. Quizá en algún mundo paralelo, quizá era sólo cuestión de tiempo.

El sonido comenzó a correr, la cámara registraba un encuadre perfecto. Rafael me miró lleno de curiosidad esperando mi primera pregunta.

Donde los amores no matan

Aún me sorprende cuántos caminos me llevan de vuelta a ti y a tu misterio.

Esta noche quiero imaginar que crecimos en otro mundo, uno donde entre sueños escuchábamos las aventuras de héroes y heroínas que vivían amores diversos, sin límites, sin etiquetas, sin posesión, sin miedo a la pérdida porque somos entes completos. Historias donde ni la intimidad, ni el corazón tenían deudas sociales y eran fieles a sí mismos por sobre todas las cosas.

Me pregunto qué sería de nosotros si hubiéramos aprendido que el amor es infinito, que el amor ni es exclusivo ni es excluyente, que es posible amar y ser libres para seguir amando, que para ser buenos padres no hace falta ser esposos.

Me gusta creer que ese mundo es posible y que ahí, donde los amores no matan, hay un presente para nosotros.DLANM

5

Amé sus manos suaves desde la primera vez que estrecharon las mías y ese chispazo me recorrió entera. No pude resistir su abrazo sin cerradura y el calor de su cuerpo junto al mío. Marina era lo más cercano a un príncipe azul que mi piel había conocido, solitaria y sin palabras, a su mundo no le hacían falta puertas. Ella quiso ser mi roble y yo la bauticé mi hogar.

Nada me gustaba más que despertar y, aún antes de abrir los ojos, aspirar la felicidad que su aroma de canela despedía por toda la casa. Montada en su perfume viajé en el tiempo. Farid trajo a mi boca una explosión de sabores, la miel picante de su lengua era mi alimento perfecto. Le gustaba mezclarse y que yo encontrara la frescura de su aliento entre la multitud desnuda. Fui su México y él mi lejano oriente.

El día que lo vi volar, sentí mi corazón latir con más fuerza que nunca. Arturo era ligero, como yo lo soy en sueños, sus alas eran blancas y de una pureza tan deslumbrante que no le permitía tocar el suelo. Sólo él fue capaz de llegar conmigo a universos vírgenes que jamás serán dibujados en los mapas estelares. Eramos un par de locos imparables, queríamos verlo todo, vivirlo todo.

Uno de esos viajes me llevó hasta Antares, A-N-T-A-R-E-S… me enloquecieron sus letras, su canto y su silencio. En sus cartas reconocí el eco de mi alma. Entre sus líneas estaban las preguntas a respuestas que sigo y seguiré buscando. Sus puntos suspensivos escalaban por mis piernas y penetraban en mi intimidad como una tormenta de verano en la tierra. Éramos tinta y musa.

Ninguno era mío y yo pertenecía sólo a mi. Elegí compartirles mis días, mis sueños y mis miedos. Eran tiempos agridulces, negros, blancos, rosas y amarillos.
Aún hoy, pese a los años juntos, revueltos, cambiantes, solitarios o los amantes más o menos constantes, seguimos siendo cinco y no uno solo. Todavía pensamos diferente, pero siempre hemos sabido que nuestros lazos unen en lugar de atar.

Aún somos planetas completos y complejos, de mares traslúcidos que reflejan colores según quién nos mira. Y, a pesar de que cada uno traza su propia trayectoria, a veces las estrellas se alinean y somos capaces de ocupar el mismo espacio. Desafiamos las leyes de la física, la química y la sociedad. Sacudimos el mundo a besos, con risas sonoras y miradas coquetas, con bailes sin ton ni son y caricias dulces en cualquier lugar.

La energía

no se crea ni se destruye.

Nuestro amor

se divide

sólo para ser más grande.

 

*Imagen: Untitled (Five vertical lines), Paul Theck.