Otro amor

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Amor en libertad
sin reglas impuestas
sin 1-2-3-4
sin presión ni posesión
sin ansiedades ni miedos
sin ceguera
sin moldes ni etiquetas
amor constelado
Amor consciente
voluntario
con soltura
amor como el aire
multiforme
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infinito
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Amor compañero
transparente
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que nos florece
amor de lagrimas dulces
compartido
amor que respira, que nutre
Amor en presente y caminando.

No era poliamor sólo soy un hedonista

magia nera magritt

En los últimos meses he estado buscando algunas respuestas, motivado principalmente por mis decepciones con la manera en que experimenté las vivencias del poliamor. Eso me inclinó a considerar que esta teoría del poliamor posiblemente es otra utopía más.

Un hedonista, sin pretender ser un experto en el tema, es alguien que busca el placer y que rechaza el sufrimiento (no necesariamente el dolor). Cuando hablamos de poliamor no niego que la experiencia nos abre la posibilidad a múltiples fuentes de placer, y placer en todos los sentidos. Conocer a una nueva persona y vincularte con ella en cualquier dimensión es placentero, más placentero cuando es de manera abierta y en consenso con otras personas vinculadas a ti. Incluso, ese acuerdo de honestidad parece el boleto para cortar todo el sufrimiento de hacerlo clandestinamente. Es la forma de vivir más placer en un espacio ético.

Pero, cualquiera que haya experimentado en el campo me acompañará en la siguiente conclusión: es más complicado que eso y en varias ocasiones viene lleno de drama y de sufrimiento. Pueden ser los celos, los conflictos o la tensión en torno a los acuerdos, las reglas y un largo etc. Los viejos lobos de mar del poliamor lo aceptan, consideran el sufrimiento como parte del modelo y lo enfrentan dignamente… Pero a mí no me hace sentido sufrir todo este drama en mis relaciones de naturaleza breve (breves porque así lo son cuando son varias). Es más, la vida también es de naturaleza vrebe ¿Cuánto tiempo estás dispuesto a sufrir en una relación de escasas cuatro horas a la semana?

Regreso a mi punto, soy un hedonista, evito el sufrimiento (displacer) y no creo que haya nada malo en eso. Hay que acotar esta declaración que para algunos sonará petulante. En la actualidad ser hedonista padece del prejuicio de los excesos en el placer y realmente no es así. El hedonismo propone que no se puede tener un placer que genere sufrimientos en otros o en uno mismo, de ahí se desprende toda una ética hedonista; una ética distinta comparada con las que surgen del “amor al prójimo”.

¿Cuál es la formula para las múltiples relaciones sin sufrimiento?

Creo que uno de los problemas está en relacionarnos de manera tradicional, con varias personas al mismo tiempo, pero de la misma manera que en una relación monógama típica: relaciones pesadas, llenas de amor romántico, de expectativas no habladas, de mala comunicación, de promesas imposibles, todo ello segmentado en pequeños lotes de escasas horas que van haciendo la película discontinua, frustrante, marcada por la incomunicación. A mí me pasó que ni siquiera entiendes lo mismo del poliamor aunque uses las mismas fuentes teóricas. Me pasó que me dio pereza discutir las expectativas pensando cada posible escenario. Y, de repente, algo que no platicamos salió muy mal. Tal como se resuelve en el amor tradicional, o llenas mis expectativas o nada. Es la bandera del amor fusional, o te fusionas o nada. ¿Cómo podemos construir una nueva manera de relacionarnos con un viejo modelo de amar? Entonces el problema no es el poliamor, es cómo lo queremos vivir.

En el camino me encontré con el concepto del “eros liviano” del filósofo Michel Onfray, un concepto muy interesante de un hedonista y que parece proponer una visión razonable ante la complejidad de las relaciones múltiples. Lo explico brevemente: el eros liviano considera que dos adultos civilizados van a construir un contrato basado en el placer, un acuerdo basado en el aquí y ahora. Un contrato que tiende a ser simple en su inicio, pues no es ”todo o nada”, es un “nada + más + mucho” (en sus propias palabras) y que su evolución determinará su complejidad. El contrato se asume sin obligación y la fidelidad es al compromiso realizado. En ese contrato no está invitado el amor romántico (*), pero no por no ser de largo plazo deja de estar lleno de sentimientos y de poesía. Finalmente, el contrato debe contener una ética, que de principio sería una ética hedonista (la cual podemos explorar después) pero en definitiva no es un consumo de cuerpos. Es algo bonito, rico, gozoso, cariñoso, cachondo, intelectual, sexual o asexual si lo deseas, pero no es “hasta que la muerte los separe” y menos un “tú me perteneces”.

Dice Michel Onfray :“La construcción de situaciones eróticas livianas define el grado de un arte de amar”, y yo coincido, es un arte. Relaciones cuyo primer acuerdo es vivirlas en el presente, en instantes, enfocadas al placer, abiertas a los sentimientos afectivos y a las apetencias internas, a proyectos conjuntos, que su principio es distanciarse del sufrimiento de la manera más practica posible. Es entonces una relación nómada, viva y en constante cambio, que se arma lentamente. Pero no necesariamente es casual porque los instantes se encadenan para darle una complejidad propia. De ahí supongo que puedes decidir que el placer pueda darse con una o varias personas, o ninguna; el balance placer-displacer determinará la duración de esa relación. Por eso creo que una visión hedonista es mucho mas integradora de modalidades afectivas diversas que incluyen al poliamor como una de tantas posibilidades.

Me quedo con muchas preguntas, más que respuestas. ¿Cómo es en la práctica una relación erótica liviana? ¿Amar livianamente es ético? ¿Estamos hablando de libertinaje? ¿A qué nos referimos con situaciones eróticas? ¿Cuál es el amor romántico que no coincide con el poliamor? ¿Qué es una ética hedonista?

Y sí, perdóname por invitarte a leerme sin resolverte nada, pero podemos seguir experimentando. Te prometo seguir vomitando en el blog lo que pienso al respecto.

@isaidvblog

Referencias:

(*) Amor romántico: El amor romántico y “su unión inextricable de monogamia, exclusividad, celos y fidelidad” como un modelo irrealizable, inventado en Occidente. Margaret Mead, “Adolescencia, sexo y cultura en Samoa (1928)”

La teoría sobre hedonismo viene de la influencia de esta pieza profunda y amigable que nos compartió la Bruja Filósofa (https://www.youtube.com/watch?v=JOXEy-MeED0&t=11s)

Onfray, M. (2010 ) La fuerza de existir: Manifiesto hedonista.

El arte de amar cuando el amor es líquido.

Experimento Relacional.

Leal o fiel.

El experimento del “Aquí y el ahora”.

Imagen Magia Nera de Magritte

Esto es el agua

El día de hoy quiero compartir la traducción que hice a uno de mis textos favoritos, es un extracto de un discurso de David Foster Wallace para la ceremonia de graduación de la generación 2005 de la universidad de Kenyon.

En este discurso, David Foster Wallace habla de conceptos tales como la empatía, la conciencia, la libertad y la posibilidad de elegir cómo ver las cosas. Si bien este texto no habla específicamente de relaciones, las ideas que expresa Foster Wallace son esenciales para relacionarnos con las demás personas. Espero lo disfruten tanto como yo.

 

fish

 

Esto es el agua

Estaban estos dos peces jóvenes nadando uno al lado del otro y de repente se encuentran con un pez más viejo que nada en sentido contrario, este los saluda y les dice “Buenos días, chicos, ¿cómo está el agua?”. Y los dos peces jóvenes continúan nadando un poco más y, de repente, uno de ellos voltea a ver al otro y le pregunta “¿Qué diablos es el agua?”

El punto de la historia de los peces es meramente que las realidades más obvias e importantes son, frecuentemente, aquellas que son más difíciles de observar y de hablar al respecto. Escrito como una frase en Español, por supuesto, esto es solo una verdad evidente y trivial, pero el hecho es que en las trincheras cotidianas de la existencia adulta, las verdades evidentes y triviales pueden cobrar una importancia de vida o muerte.

El simple hecho es que ustedes estudiantes que hoy se gradúan, aún no tienen ninguna idea de lo que significa “día con día”. Resulta que hay partes completas y amplias de la vida adulta Americana de las cuales nadie habla en los discursos de graduación. Una de esas partes involucra la aburrición, la rutina y las pequeñas frustraciones. Los padres y gente mayor aquí presentes sabrán muy bien a qué me refiero. Por ejemplo, digamos que es un día promedio para un adulto: te despiertas por la mañana, vas a la oficina a tu trabajo retador de profesionista graduado, y trabajas duro por ocho o diez horas y, al final del día, estás cansado y un poco estresado, y lo único que quieres es irte a casa, disfrutar de una buena cena y, tal vez, relajarte por una hora, y después acostarte temprano porque, por supuesto, te tienes que parar al día siguiente y volver a hacerlo todo de nuevo desde el principio. Pero entonces te acuerdas que no tienes comida en casa. No has tenido tiempo de ir de compras esta semana debido a tu trabajo retador así que ahora, después del trabajo, te tienes que subir a tu carro y manejar al supermercado. Es el final de un día de trabajo y el tráfico está como es de suponerse: realmente muy mal. Así que llegar a la tienda te toma más tiempo de lo que debería y, cuando finalmente lo haces, el supermercado está abarrotado porque, por supuesto, es la hora del día en la que toda la demás gente que trabaja también intenta acomodar un poco de tiempo para comprar víveres. Pero no puedes entrar y salir rápido de ahí, tienes que deambular por los grandes pasillos confusos y sobreiluminados de la tienda para encontrar las cosas que quieres, y tienes que maniobrar una chatarra de carrito a través de todas estas otras personas cansadas y apuradas con sus propios carritos y, finalmente, consigues todas tus provisiones para la cena, pero ahora resulta que no hay suficientes cajas abiertas a pesar de que es la hora pico al final del día. Así que la fila en la caja es increíblemente larga, lo cual es estúpido y enfurecedor. Pero no puedes externar tu frustración con la señora agitada de la caja, que está excedida por un trabajo cuyo tedio y sinsentido cotidiano sobrepasa la imaginación de cualquiera de nosotros aquí en esta prestigiosa universidad. De cualquier manera, por fin logras llegar a la caja, y pagas por tu comida y la cajera te dice “que tenga un buen día” con una voz que es la voz absoluta de la muerte. Y entonces te tienes que llevar tus horripilantes y delgadas bolsas de plástico llenas de comida en el carrito que tiene una rueda loca que lo jala enfadosamente a la izquierda, cruzando todo el estacionamiento congestionado, con el piso disparejo y sucio, y luego tienes que manejar todo el camino de vuelta a casa a través del tráfico de la hora pico, lento y saturado de camionetas.

Todo mundo aquí ha hecho esto, por supuesto. Pero esto todavía no ha sido parte de la rutina diaria de su vida de graduados, día tras semana tras mes tras año. Pero lo será. Así como muchas otras rutinas monótonas, aburridas y aparentemente sin sentido. Pero ese no es el punto. El punto es que tonterías insignificantes y frustrantes como esta son exactamente dónde entrará en acción el trabajo de elegir. Porque los embotellamientos, los pasillos congestionados y las largas filas en las cajas me dan tiempo de pensar y, si no hago una decisión consciente acerca de cómo pensar y a qué cosas ponerle atención, voy a estar enfadado y voy a ser miserable cada que tenga que ir de compras. Porque mi configuración natural preestablecida es la certidumbre de que situaciones como estas realmente tienen todo que ver conmigo. Tienen que ver con MI hambre y MI cansancio y MI deseo de simplemente irme a casa, y va a parecerme en cualquier lugar del mundo como que todos los demás están en mi camino. ¿Y quienes son estas gentes que están en mi camino? Miren que repulsivos son en su mayoría, y como parecen todos en la fila como un rebaño inhumano de vacas, tan estúpidos y con ojos muertos, o que tan enfadosa y molesta resulta esa gente que está hablando a todo volumen en su teléfono celular a la mitad de la fila. Y miren que tan profundamente y personalmente injusto es todo esto.

Si elijo pensar de esta manera mientras hago compras o manejo, está bien. Muchos de nosotros lo hacemos. Excepto que pensar de esta manera tiende a ser tan fácil y automático que no tiene que ser algo que yo elijo. Es mi configuración natural preestablecida. Es la manera automática en que experimento las partes aburridas, frustrantes y engentadas de la vida adulta cuando estoy operando en la creencia automática e inconsciente de que yo soy el centro del mundo, y que mis necesidades y mis sentimientos inmediatos son aquello que debería determinar las prioridades del mundo. La cosa es que, por supuesto, existen maneras completamente distintas de pensar acerca de este tipo de situaciones. En este tráfico, con todos estos vehículos detenidos y esperando en mi camino, no es imposible que algunas de estas personas que manejan camionetas hayan estado involucradas en el pasado en accidentes automovilísticos horribles, y ahora encuentran que manejar los aterroriza tanto que su terapeuta prácticamente les ha ordenado comprar una camioneta grande y pesada para que se sientan suficientemente seguros al manejar.

O puedo elegir el forzarme a considerar la posibilidad de que todas las demás personas en la fila del supermercado están tan aburridas y frustradas como yo, y que algunas de esas personas probablemente tienen vidas más difíciles, tediosas y dolorosas que la que yo tengo. De nuevo, por favor no pienses que te estoy dando consejos moralistas, o que estoy diciendo que se supone que tú debas pensar de esta manera, o que cualquiera espera que simplemente lo hagas de forma automática. Porque es difícil. Requiere voluntad y esfuerzo y, si tú eres como yo, algunos días no lograrás hacerlo, o simplemente no querrás hacerlo. Pero la mayor parte de los días, si tienes suficiente conciencia para darte la opción, podrás elegir mirar de manera distinta a esa mujer gorda de ojos muertos y con maquillaje excesivo que apenas le gritó a su hijo en la fila de la caja. Tal vez ella no siempre es así. Tal vez lleva tres noches despierta tomando la mano de un esposo que se está muriendo de cáncer en los huesos. O tal vez esta mujer en particular es la empleada que recibe un sueldo miserable en la oficina de registro de vehículos y que, apenas ayer, le ayudó a tu pareja a resolver un trámite horrible y enfurecedor a través de un acto de bondad burocrática. Por supuesto, nada de esto es probable, pero tampoco es imposible. Solo depende de qué es lo que quieras considerar. Si tú estás automáticamente seguro de que sabes cuál es la realidad, y estás operando en tu configuración predeterminada entonces tú, como yo, probablemente no considerarás otras posibilidades que no sean enfadosas y miserables. Pero si tú realmente aprendes a poner atención, entonces sabrás que existen otras opciones. Estará, de hecho, dentro de tus capacidades el poder experimentar una situación de infierno consumista, llena de gente, sofocante y lenta, no solo como algo con significado, sino aún como algo sagrado, encendida con la misma fuerza que formó a las estrellas: amor, compañerismo, y la profunda unidad mística de todas las cosas. Y no es que la cosa mística sea necesariamente verdadera. La única cosa que es una Verdad con V mayúscula es que tú decides de que manera vas a tratar de verlo.

Esto, yo postulo, es la libertad de una educación real, de aprender cómo ser alguien bien adaptado. Tú eliges de forma consciente qué cosas tienen significado y qué cosas no.

Esta es la libertad real. Esto es estar educado, y entender cómo pensar. La alternativa es la inconsciencia, la configuración predeterminada, la carrera de ratas, la sensación que te corroe de manera constante de haber tenido, y haber perdido, algo infinito. Sé que estas cosas probablemente no suenan divertidas y despreocupadas, o grandemente inspiradoras a la manera en que debería sonar un discurso de graduación. Lo que es, al menos hasta donde yo puedo verlo, es la Verdad con V mayúscula, una vez que se le han quitado un montón de detalles retóricos. Tú eres, por supuesto, libre de pensar de esto lo que tú quieras. Pero por favor, no lo descartes simplemente como si fuera un discurso moralizador de la Dra Laura. Nada de esto es acerca de la moralidad, o la religión, o el dogma, o de las grandes y sofisticadas preguntas de la vida después de la muerte.

La Verdad con V mayúscula es acerca de la vida ANTES de la muerte. Es acerca del valor real de una educación real que no tiene casi nada que ver con el conocimiento, y si tiene mucho que ver con la simple conciencia. La conciencia de aquello que es tan real y tan esencial, que está tan escondido todo el tiempo a plena vista a nuestro alrededor, que tenemos que seguir recordándonos a nosotros mismos, una y otra vez:

“Esto es el agua”

“Esto es el agua”

—– o —–

Puedes ver un video con el texto original en inglés en: https://vimeo.com/188418265

El Profe, Febrero 2018

Sólo sonrisa

Tú en mis cimas,

yo en tus valles

¿cómo no desearte tan adentro?

si tus caricias han sido anclas en mis ojos

de río asustado y tembloroso.

 

Tu sonrisa

cuando entras a través de mi

es el regalo más esperado,

el don que me baña en aguas dulces

cuando erectos te miran mis senos.

 

Entre aquí adentro y ahí afuera

el espacio desaparece

y emergen tus piernas como dos señuelos

para atrapar la presa que escondida tengo.

 

He intentado hablarte… no puedo

he intentado atraparte con mis manos de humo,

cuando reposo guindada de tu cuello,

sonriente,

como la media luna.

 

Sherry Joplin @cherie8a

Instagram: @cherie8a

Destacado

De Naranjas y uvas

Desde que era pequeño me dijeron  que en la vida solo había un amor, que algún día encontraría una bella mujer que me complementaría, mi madre decía que sería mi alma gemela, mi hermana hablaba de la media naranja y mi abuelo decía que un día encontraría el chocolate espeso donde remojar el churro (esto siempre  me hacía carcajearme hasta que la panza me dolía).

Nunca cuestioné estas palabras, aunque no comprendía completamente, no veía por qué dudar, si ellos lo decían seguro así debería ser. Mis padres siempre estaban juntos, nunca los escuché pelear, mis abuelos siempre juntos, aunque ellos siempre peleando, el abuelo decía que eso de pelear por tonterías, como por ejemplo quién estaba más sordo o más arrugado le daba sabor a la vejez, y mi hermana, bueno, ella siempre cambiaba de novio y argumentaba que era porque estaba en la búsqueda de su media naranja, algunas veces, con algunos, embonaba perfecto, pero eran agrios o desabridos y evidentemente no eran su otra mitad.

Observaba y escuchaba, aunque en realidad en aquel entonces lo único que me interesaba era que fueran las cinco de la tarde para ver Dragon Ball, me gustaba ver como Goku, el hombre más fuerte del universo era tan sencillo, amigo, humilde y tragón.

Así que crecí con la idea de que algún día, cuando fuera el momento, me esperaría un trabajo, una bonita mujer e hijos, quizá un coche y algún perrito ¿y cómo no? si hasta Goku se casó y su matrimonio fue duradero (aunque al principio accedió a casarse pensando que esa propuesta era una invitación a comer).

Cuando estaba por terminar la preparatoria todo cambió, mi padre estaba obsesionado con que estudiara abogacía como su abuelo, su padre, y él. Yo me negué rotundamente, quería ser actor, yo siempre fuí distraido, mucho, y me imaginaba en pleno juicio, abogando por quien no me pagó, o confundiendo nombres, en definitiva no era lo mío. Mi padre no me apoyó, y me retiró su apoyo económico, a excepción del techo y los servicios básicos. Decidí trabajar de mimo en un parque para pagar mis estudios en teatro, hasta entonces nunca me había interesado por ninguna chica, era muy antisocial y tímido (¿cómo iba a ser  abogado, carajo?).

Un día por accidente entré a un ensayo de la orquesta de la escuela, nadie me vió, todos estaban preparándose, así que me senté en una butaca a observar, nunca me imaginé lo que ocurriría a continuación, estaba yo ahí sentado y de pronto mi vista se fijó en una bella mujer de cabello negro, que empezó a tocar un violín, quedé extasiado cuando la vi, mi cuerpo vibraba, no podría imaginar algo más bello.

De pronto el clarinete invadió  la sala, y enseguida el trombón, y cuando todos se unieron fue un éxtasis, me parecía que en mi interior explotaban fuegos artificiales, todos mis sentidos estaban absolutamente extasiados, ni mi mejor chaqueta me habia hecho sentir tal placer, ¡El chico del clarinete era tan atractivo! por un momento me sorprendí de verlo con deseo, quería perderme en su mirada, sentir sus manos sobre mi cuerpo, ¿Qué me pasaba? Veía a la violinista y me causaba el mismo encanto, ése ha sido el momento mas extraño excitante, y confuso de mi vida.

Me animé después del ensayo a ir a felicitarlos, me vieron emocionado y me invitaron a comer a una fondita cerca de la escuela, fuimos. Luis, el chico del clarinete, Sandra, la chica del violín y Leticia, una chelista, y yo, ordenamos, y mientras nos servían, me preguntaban las cosas básicas para conocer a alguien: nombre, edad, qué estudiaba… me dijeron que era un pichón, ellos ya estaban culminando sus estudios, y ahí de pronto vi cómo Leticia y Sandra besaban a Luis. ¡Me sorprendió tanto! ellos se rieron de mí y me dijeron: “se te va a caer la baba”. Por supuesto, me apené, y en mí todo se revolvió porque sentía envidia de que tocaran a Luis, ¿Qué me pasaba?. Al ver mi cara sorprendida me comentaron que eran una trieja desde hace dos años, que eran afectos libres, que había tantas formas de amar como estrellas en el cielo, comimos, y ellos me hablaron de toda una gama de relaciones: el poliamor, el swinger, las relaciones a la medida, todo desconocido para mí, me asombraba pero me emocionaba a la vez.

Intercambiamos teléfonos, después de agradecerles y felicitarlos una vez más, me fui  rumbo a casa pensando en el amar con libertad, en cada paso sentía cómo me desarmaba y me volvía a armar, muchas cosas tomaban un nuevo sentido, quizá yo era bisexual, quizá yo no era la media naranja de nadie, quizá yo era una uva.

Ahora no busco mitades, encuentro seres completos, nos completamos en un racimo.

Kalinka