¡Ve por lo que quieres! El principio de la autodeterminación

¿Cuántas veces te has quedado sin conocer a alguien por no acercarte? ¿Cuántas veces las cosas no han salido como esperabas por no actuar? ¿Cuántas veces te quedas con las ganas por no comunicarlas claramente?

Puedes sentarte a ver si las oportunidades te llegan, a esperar que otrx “deduzca” lo que necesitas, a ver si aquella persona voltea… ¡pero también puedes propiciarlo tú mismx!

Tomando la iniciativa

De esto se trata la vida. Si quieres algo, ¡ve por él! Si necesitas algo, ¡pídelo! Si quieres estar con alguien, ¡acércate! Lo que quieres no va a tocar a tu puerta. Hay que saber conseguirlo.  Aprópiate de tu vida y sus oportunidades, haz lo que dependa de ti. La respuesta está en tu actitud.

En ocasiones cuando queremos algo, no nos acercamos o no lo pedimos por miedo a que nos lo nieguen. El miedo a ser rechazadx, expuestx, o simplemente a perder, nos paraliza. Muchas veces dejamos pasar oportunidades por detenernos ante estos temores, sin darnos cuenta de que si no actuamos, igualmente las perderemos.

Y claro, es que, aunque hagamos todo lo que está en nuestras manos,  sabemos que no siempre vamos a obtener lo que deseamos. Muchas de las veces no lograremos nuestro objetivo y eso será causa de sufrimiento, enojo, frustración y una importante sensación de fracaso. Hay muchos factores que pueden impedir que alcancemos lo que queremos, sin embargo, mi propuesta es que eso no te detenga, que cambies tu perspectiva: concéntrate en tu actitud.

¡Si te atreves, ya ganaste!

Cuando vas por lo que quieres, cuando sigues ese impulso ambicioso, valiente y seguro, el resultado sólo es la cereza del pastel.

Ir por lo que quieres te hará sentirte fuerte, valiente y poderosx. Te hace dueñx de ti mismx, de tus necesidades y de tus propios intentos para satisfacerlas. Te hace sentirte exitosx por haber actuado en concordancia contigo mismx, y eso no depende de nadie más. Alimentarás tu fuerza, la siguiente vez que vayas por algo que quieres, notarás la diferencia.

Todxs tenemos una parte de nosotrxs mismxs invulnerable: la capacidad de elegir cómo comportarnos y hacerlo de forma en que nos sintamos orgullosxs de quien somos, esto es la autodeterminación.

Si basamos nuestra felicidad en el éxito que hemos conseguido o en una buena racha, ponemos nuestra autoestima en suelo frágil. Por el contrario, cuando nuestra felicidad es resultado del orgullo de ser quien somos y en la satisfacción de ser congruentes alineando quien somos, lo que deseamos y lo que hacemos para lograrlo, entonces sí estamos hablando de autodeterminación, uno de los pilares de la autoestima y del empoderamiento.

Quizá no consigas lo que deseas, pero la fuerza que obtendrás por luchar por lo que quieres superará tu frustración. Piénsalo…”el no, ya lo tienes”.

 

Tatiana Yedid

Febrero, 2018

(Inspirado en video de Fred Kofman, “Cómo estar orgulloso de uno mismo”)

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¿Profesión? Domadora.

domadora

Así es, no ponga esa cara. Domestico fieras que muy pocos se atreven a encarar. Todos los días entreno y me enfrento a bestias salvajes: mis miedos.

Se necesita temple y fuerza de espíritu. Observar al animal directo a los ojos y escuchar cada uno de sus ruidos hasta comprenderlos: aprender de ellos. Se requiere convicción para iniciar las órdenes y controlar cuando el animal puede reconocer tu autoridad. Finalmente, paciencia hasta conseguir obediencia.

De a poco he aprendido a provocar a las bestias; lo suficiente para que se muevan y sólo lo indispensable para que no ataquen. El conocimiento íntimo de ellas, y la tensión en mi cuerpo me guían, me avisan hasta donde avanzar, cuándo dar descanso y cuándo protegerme.

Amanso animales salvajes, instintivos, obscuros. Confronto el peligro sin caer en la tentación de minimizarlo, midiendo riesgos; sabiendo que el peligro se encuentra frente y dentro de mí.

¿Por qué lo hago? Simple. Me devuelve grande, poderosa, dueña de mi misma. Absoluta. Trasciendo lo cotidiano y me desbordo de vida.

Mi misión es someter a cada una de estas fieras, amansarlas hasta estar tan cerca que pueda abrazarlas. Amarlas hasta volvernos uno.